Reto Módulo 2: Haciendo HERstória


Haciendo HERstória:


En este reto veremos unas pinceladas de una mujer muy importante para la HERstória, en primer término, para la literatura y posteriormente reivindicada como pionera feminista: Rosalía de Castro.





Rosalía de Castro, feminista en la sombra
 
María Rosalía Rita de Castro (1837 Santiago de Compostela – 1885 Padrón) fue una mujer gallega que destaco como poetisa y novelista tanto en gallego como en castellano, pero es importante señalar que además fue una abanderada del feminismo en la literatura como mujer adelantada a su época que fue, dichas reivindicaciones quedaron a la sombra de su gran obra literaria.
 

Nos dejó grandes obras de poesía en gallego como: Cantares Gallegos (1863) y Follas Novas (1880) que han eclipsado a su no menos importante obra narrativa como: La hija del mar (1859), Ruinas (1866) o El caballero de las botas azules (1867), entre otras.
 
Fue hija de madre soltera ya que su padre era un sacerdote, y esta situación marco su futuro. Desde muy joven su vocación fue la escritura, oficio exclusivo de hombres y mal visto para las mujeres de la época, con todas las dificultades que esto le ocasionó.
 
Como mero ejemplo de su discurso crítico y feminista se puede destacar, el prólogo de su primera novela en castellano (La hija del mar) publicada en 1859 en castellano, que supone todo un alegato de empoderamiento y reivindicación femenina:
 
       "Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben”.


También se puede destacar el poema en gallego “A xusticia pola man” (La justicia por la mano) incluidos en la obra poética Follas Novas (1880) que representa una reivindicación contra la violencia de género y como se entendía la violencia como única justicia ante el desamparo del Poder Judicial. A continuación, se transcribe una traducción al castellano de dicho poema:
 
Aquellos que tienen fama de honrados en la villa,
me robaron tanta blancura que yo tenía,
me tiraron estiércol en mis galas de un día,
la ropa con el tiempo se fue haciendo tiras.
 
Ni piedra dejaron, donde yo viviera;
sin hogar, sin abrigo, viví en la campiña,
al raso con las liebres dormí en los campos,
mis hijos, ¡mis ángeles!, que tanto yo quería,
¡murieron, murieron, con el hambre que tenían!
Quedé deshonrada, marchitaron mi vida,
me hicieron un lecho de tojos y silvas,
¡en tanto, los zorros de sangre maldita,
Tranquilos en un lecho de rosas dormían.
 
Salvadme, ¡oh, jueces!, grite… ¡qué locura!
De mí se mofaron, me vendió la justicia.
Buen Dios, ayúdame, grite, grite aún…
Tan alto que estaba, buen Dios no me escuchara.
 
Entonces como loba rabiosa o herida,
de un salto con rabia cogí la hoz,
rondé despacito… ¡Ni las hierbas me sentían!
Y la luna se ocultaba, y la fiera dormía
con sus compañeros, en cama mullida.
 
Los mire con calma, y las manos extendidas,
de un golpe, ¡de uno solo! los deje sin vida.
Y al lado, contenta, me senté de las víctimas,
tranquila, esperando por el alba del día.
 
Y entonces… entonces, se cumplió la justicia:
yo, en ellos; y las leyes, en la mano que los hiriera.
 
La preocupación constante por la condición de las mujeres ha impregnado su obra, y es de justicia reivindicar a esta feminista en la sombra destacando su originalidad y su transgresión como pensadora y poeta.

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